viernes, 3 de abril de 2009

Tema 4

¿Viviríamos mejor sin publicidad?

Reflexiones en torno al espectáculo audio-visual

Ismael Roldán Castro (*)

El texto refleja la idea del autor de la monopolización de la publicidad en las televisiones, tiempo que podría ser empleado por programas de variedad cultural y mucho más educativos.

Actualmente nos bombardean con anuncios a todas horas, los cortes publicitarios son extremadamente largos y según el autor no respetan la Ley General de Publicidad. Es cierto que la publicidad es la principal y más eficaz fuente de recursos para financiar la televisión, pero el autor plantea que se esta produciendo un abuso de los telespectadores que no tienen más remedio que hacer zapping.

Además muestra al lector la cantidad de dinero invertido en la publicidad, que asciende ya posiblemente a la cifra de 500.000 millones de dólares. El poder de la publicidad es tan grande que incluso los políticos contratan sus servicios para hacer campaña, y para mostrar una imagen que no es la real sino la estrategia pensada por uno grupo de publicitarios que hacen marketing en los discursos políticos.

Por otro lado respeta las opiniones de aquellos que lean el artículo, pero aporta una alternativa como la de eliminar la publicidad de la televisión pública, pagando una cantidad anual como se ha hecho en Noruega. Esto desde mi punto de vista lo veo complicado porque en muchos casos las cadenas públicas o las autonómicas carecen de una buena programación.

Finalmente habla de concienciar a la gente y saber “ver” más allá de los anuncios, lo que ve como una función de la escuela. Estoy completamente de acuerdo en que la escuela tiene que tener la labor de enseñar a los alumnos a ser críticos y a ayudarles a no ser productos de la publicidad que llevan una ropa porque lo promocione en un anuncio un personaje conocido, etc. Es cierto que la publicidad en muchos casos es excesiva en la televisión y que suponen un incordio para los telespectadores, pero creo que teniendo una buena base cultural y un buen criterio no tiene porque afectarte tanto. Y siempre queda la opción de apagar la tele.

Los textos icono-verbales de la publicidad

Manuel Cerezo Arriaza (*)

La publicidad utiliza la imagen como el reclamo para la venta de sus productos o servicios que ofrece. Pero la imagen por si sola no tiene un significado claro, es plurisemántica y por ello es preciso utilizar un eslogan o contenido verbal que suscite en el receptor un sentimiento o la captación de su atención.

Así entre el mensaje icónico y el verbal debe existir una relación que puede ser de refuerzo o contradicción. Todos los elementos de la imagen tienen una clara función y está así dispuesto para producir un efecto en el espectador. Por ejemplo el color aporta emociones y sensaciones relacionadas con características del producto o que explican su significado mejor.

La imagen publicitaria es un gancho que nos atrae y nos traslada por medio de colores, perspectiva, luces y sombras, etc. a un mundo imaginario donde podemos trasladar nuestra atención y que nos transmite la idea de placer o libertad al adquirir dicho producto. La publicidad siempre trata de captar nuestra atención como principal objetivo, una vez hecho esto resulta mucho más fácil introducirnos la idea de necesidad en la cabeza.

Umberto Eco ha distinguido unos niveles de lectura de mensajes publicitarios como son: Icónico, Iconográfico, Tropológico, Tópico, y Entimémico. También cabe destacar que la publicidad aparte del lenguaje icnográfico utiliza falacias que nos llevan a la confusión o a la creencia de cosas que no son verdad como ocurre con los productos Tettrabrick cuyos componentes serían reciclables, se nos invita a cooperar

en la conservación de la naturaleza, pero se oculta que estos envases no se reciclan nunca.

En resumen el anuncio es un conjunto de grandes recursos para captar nuestra atención y en muchos casos manipularnos, y todos ellos ejercen un papel importante pero complementario de los otros. Ya que sin los demás no causarían tal efecto en la sociedad en la que hoy vivimos.


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